El 18 de junio se presento una marcha por parte del
movimiento LGTB en Hermosillo Sonora teniendo como principales organizadores a
Sonora Pride y DiverCiudad, el evento a pesar del por encima de los 40 grados
se llevo de una manera organizada.
En el paso de la marcha por las principales calles de la
ciudad se podía ver a la comunidad hermosillense apoyándolos, no se detecto
intentos de violencia dentro del grupo o gente de fuera hacia ellos y creo que
la comunidad LGTB nos está enseñando como se debe de trabajar en un movimiento
social y hacer que los medios y el mismo
gobierno voltee sus miradas a ellos, aquí les dejo mi opinión sobre su éxito:
1.- Aunque hay varias
ONG trabajando por separado al momento de unirse en una misma causa se hacen
uno, no se ve diferencia en ideologías o
en liderazgos cuando se unen, todos van con un mismo objetivo y en unidad.
2.- Han sabido darle buen uso a las redes sociales, no se
les ve agrediendo a otros grupos que piensan diferente a ellos y al
momento de compartir un video o información
todos hacen muy bien ese trabajo.
3.- No hay protagonismo en las marchas, cuando están en las
manifestaciones se puede ver una unidad en
los grupos y no un “líder” que busca ser protagónico o llamar la atención de
los medios de comunicación (solo una vez cuando el señor Miguel Ángel Haro de
una manera muy tonta “salió del closet” en una marcha, eso si frente a todos
los medios).
4.- No son violentos,
en las manifestaciones no se ven insultos a otros grupos, no se ven daños a las
calles o edificios.
5.- Tienen buena logística,
la manera en la que elaboran los programas es una muestra de que son personas
preparadas y que organizar eventos de
este tipo y que todo salga en orden.
En conclusión, ya no se ven movimientos sociales tan sólidos,
ahora los vemos divididos en dos o más grupos y a eso le podemos sumar sus
problemas internos debido al protagonismo de
muchos de sus integrantes y eso da
una mala imagen en la opinión pública y más cuando estos pleitos son lanzados en redes sociales a la
vista de todos.
Gracias por leer mi comentario editorial.
Roberto Reyes.

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